Foro Medico Nicaraguense

Por la Instalación del Colegio de Médicos y Cirujanos de Nicaragua

Rezagados en médicos

  

 

  • El déficit de médicos es un síntoma que agrava aún más al sistema de salud público del país. A esto se suma la deficiente formación de los doctores y la saturación de consultas médicas en los derruidos hospitales del país

Se han hecho ampliaciones y mejoras, pero la mayor parte de la red de hospitales públicos del país, principalmente en Managua, se encuentra colapsada y desfasada. El gobierno anuncia dos nuevos hospitales para el año próximo. LA PRENSA/ARCHIVO.

José Denis Cruz, Moisés

Martínez y Carla Torres

 

 

La enfermedad del sistema de salud público del país va de mal en peor. Hay otro síntoma y no es alentador. Se trata de sus médicos. Un estudios de la Organización Mundial de la Salud (OMS) del 2006 refleja que en Nicaragua existe un promedio de un médico por cada tres mil habitantes. Lo deseable es uno por cada mil.

 

Sin embargo, la Ministra de Salud (Minsa), Sonia Castro, asegura que esos números han mejorado a un promedio de un doctor por cada 2,500 habitantes. Pero el déficit sigue ahí, apunta el expresidente de la Asociación Médica Nicaragüense, José Rafael Cabrera.

 

Otra deficiencia, que visualizan los expertos, es que el sistema de salud público también carece de médicos especialistas para atender a la población. Un ejemplo claro de esta situación es que los cardiólogos con mayor experiencia académica y práctica en el Minsa, laboran para hospitales privados. Entre los motivos para su retiro, además de los bajos salarios, es el hostigamiento político de parte de los sindicatos orteguistas.

 

“Ahora se está saturando a los médicos de los hospitales y puestos de salud. Las organizaciones gremiales son prácticamente inexistentes, y no hay nadie que vele por las condiciones laborales. Todos los sindicatos los acaparó el Gobierno”, sostiene Ana Quirós del Centro de Información y Servicios de Asesoría en Salud (Cisas).

 

La formación médica, dice Quirós, es insuficiente, a tal punto que los doctores que egresan de las escuelas de Medicina no salen con la capacidad de educar a la gente. “A los médicos solo les han enseñado a recetar y a garrapatear en el papel”, lamenta Quirós.

 

En eso también coincide el doctor Cabrera, pues también dice que los niveles de formación de los nuevos médicos son bajos, pese a que las universidades que ofertan las carrera de medicina están haciendo esfuerzos por mejorar.

 

HOSPITALES VIEJOS

 

 

Otro estudio sobre la salud en Nicaragua realizado por especialistas del Centro Centroamericano de la Población, de la Universidad de Costa Rica, refiere que el país contaba con 32 hospitales, 11 de los cuales se encuentran en Managua.

 

Esto significa un total de cuatro mil 923 camas hospitalarias, de las cuales, 1,596 están en la capital. Un promedio, de acuerdo al estudio, de 10.6 camas hospitalarias por cada diez mil habitantes.

 

“La falta de inversión en infraestructura es general. Es en todos los departamentos, y eso lo vemos en el Presupuesto General de la República, pues la inversión de capital ha venido disminuyendo. La capacidad de los hospitales se ha sobrepasado. Eso también es general porque la cantidad de población en el país ha aumentado. Ha sido poca la inversión en la infraestructura hospitalaria”, explica Quirós.

 

La falta de inversión en infraestructura hospitalaria pública ha provocado un terrible desfase en relación con los hospitales del país y lo que debería de ser una debida atención a los ciudadanos. Esto se da por una simple razón: todos los hospitales son demasiados viejos para seguir operando.

 

“La infraestructura de los hospitales de Managua, y de todo el país, ya dio su vida útil. El caso de Managua es el más patético. El Berta Calderón y el Lenín Fonseca son hospitales que se construyeron como centros médicos temporales para reponer el Hospital El Retiro, destruido por el terremoto de 1972. Su vida útil era de 10 años y ya pasó”, exclama Quirós.

 

MINSA RESTRINGE INFORMACIÓN CLAVE

 

 

Tanto la especialista, como los mismos estudios mencionados anteriormente, consignan y lamentan la actitud cerrada del Ministerio de la Salud (Minsa) con información tan delicada como la referida a la sanidad pública.

 

Temas como la cifra de mujeres con cáncer cérvico uterino en el país se mantienen bajo llave. Y es que la mayoría de nicaragüense desconoce el incremento acelerado de un sinnúmero de enfermedades que pueden afectarles.

 

La página web del Minsa carece de información actualizada y precisa de la salud nacional, así como sus estadísticas e informes de la vigilancia epidemiológica del país. El último boletín epidemiológico contiene información hasta el 31 de julio de este año.

 

Otro de los vacíos en la información pública, es como avanza el cumplimiento de los Objetivos del Milenio de las Naciones Unidas. En cuanto a mortalidad materna, la meta es llegar a 27 madres por cien mil niño vivos al 2015. El Minsa se planteó reducir la mortalidad materna a 59 por cien mil nacidos vivos, en 2012.

 

No obstante a pocas semanas de finalizar el año, no se ha logrado cumplir esta meta. El pasado 30 de junio, Sonia Castro, ministra de Salud, aseguró que en materia de mortalidad materna Nicaragua logró avanzar, reduciendo la cifra a 63 por cien mil nacidos vivos. Enfatizó que en el 2006 la cifra era de 100 muertes por cada cien mil nacidos.

 

Reducir la mortalidad infantil es otro de los objetivos del milenio. En el periodo 2000-2010 los casos de mortalidad infantil registrada han descendido pasando de 2,069 a 1,269 fallecimientos anuales, reduciendo se en un 37 por ciento, según el Análisis Estadístico de la Situación en Salud en Nicaragua 2000-2001 del Minsa. ¿Cómo verificar estas cifras? A simple vista se pueden observar avances, pero la información no se brinda de manera fluida.

 

Mientras especialistas e informes reclaman por la falta de información, los pacientes siguen en la línea de fuego de los problemas funcionales del Minsa. Personas como Manuel Ramírez, quien vino con las piernas ensangrentadas y los bolsillos vacíos. Está casi desnudo a la par de su padre Miguel Ramírez esperando que las enfermeras lo lleguen a traer para que ingrese a la sala de Rayos X del Hospital Lenín Fonseca. “Tengo más de una hora de estar esperando, pero esto va para largo. ¡Mire la fila!”, protesta el hombre.

LP 28 de noviembre del 2012

http://www.laprensa.com.ni/2012/11/28/ambito/125401-rezagados-medicos

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