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Por la Instalación del Colegio de Médicos y Cirujanos de Nicaragua

Peligroso hígado graso - END 27 de septiembre del 2010

Un millón de nicaragüenses podrían sufrir esta enfermedad, calcula OPS

Peligroso hígado graso

Las enfermedades del hígado se encuentran entre las diez principales causas de muerte en el mundo. Cuando la grasa invade nuestro hígado y produce mal funcionamiento de este vital órgano en nuestro cuerpo, aparece el temido hígado graso o esteatosis hepática, que afecta a entre el 14 y el 20% de la población adulta, y hasta un 40% de los obesos. La importancia de un diagnóstico temprano radica en que si no se aplica un tratamiento integral y continuado existe el peligro de evolucionar hacia una cirrosis hepática y hacia la muerte
Dr. Vicente Maltez Montiel*



El hígado es el órgano más grande de nuestro organismo (3–4 libras), y cumple funciones esenciales para nuestra vida y salud, entre las cuales se encuentran:

* Producción de proteínas fundamentales de la sangre: albúmina, factores de coagulación, hormonas, proteínas transportadoras, etc.

* Producción de bilis y sus transportadores.

* Metabolismo de las grasas.

* Regulación de la nutrición: azúcar, glucógeno, lípidos, colesterol, aminoácidos.

Medir los múltiples servicios que nos presta el hígado es muy difícil, por lo que ha sido llamado el órgano de los mil metabolismos. No podemos vivir sin hígado, la nobleza de esta glándula radica en que tiene capacidad de regenerarse. Sin embargo, como resultado de enfermedades o de nuestra forma de vida, puede llegar a deteriorarse tanto que entra en bancarrota y nos hace perder la vida.

Normalmente el hígado es de un color rojo vino, blando, y cuando sufre deterioro se encoge y se vuelve duro por la gran fibrosis que experimenta. Éste es el caso de la cirrosis hepática (una de las diez principales causas de muerte), muy común como consecuencia del abuso en el consumo alcohólico. Aunque Rubén Darío y Carlos Martínez Rivas murieron por cirrosis hepática alcohólica, esa no es ni mucho menos una enfermedad poética.

Daño hepático no alcohólico

Desde los años 1950 se viene detectando que en personas obesas el hígado aumentaba de volumen por el incremento de grasas. Cuando se estudiaba en el microscopio el hígado de estos pacientes, las biopsias eran similares al hígado dañado de un alcohólico, pero ellos no tomaban licor, solamente eran obesos, diabéticos, y quizá tenían otras enfermedades.

Desde 1980 se estableció el concepto de Esteatohepatitis no Alcohólica (NASH) para definir un cuadro clínico de daño hepático por aumento de la grasa que no es provocado por el alcohol.

El Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos afirma que este problema es la primera causa de daño hepático en esa nación y la tercera causa de enfermedad hepática en el ámbito mundial.

Otros estudios realizados en Estados Unidos y en Europa han detectado que de un 14 a un 20% de personas tienen el hígado graso, pero esta cifra llega al 40% en el grupo de los obesos. Cuando los diabéticos son muy obesos (obesidad mórbida) tienen un hígado graso hasta en un 100%.

En Hungría se reporta un 30% de la población afectada. La población de Santiago de Chile registra un 23% de incidencia, según afirma la Universidad Pontificia de Chile.

Se ha detectado que el hígado graso (NASH) esta asociado a un grupo de enfermedades o condiciones entre las cuales se encuentran:

* Obesidad

* Diabetes Mellitos

* Aumento de las grasa de la sangre: colesterol o triglicéridos o ambos.

* Sexo femenino.

Hígado graso en Nicaragua

Considerando que las investigaciones de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en nuestro país han estimado que en Nicaragua existen por lo menos quinientos mil diabéticos o azucarados, y tomando en cuenta que la incidencia promedio de hígado graso en otros países es del 20%, puede concluirse que en Nicaragua por lo menos un millón de personas pueden llegar a sufrir en algún momento conflictos de salud relacionados con acumulación de grasa en el hígado.

Se destaca el hecho de que muchas personas tienen el hígado crecido por el aumento de la grasa y no presentan ningún síntoma, hasta que con el paso del tiempo desencadenan una grave y mortal cirrosis hepática de la cual sólo se puede salvar con un transplante de hígado que no se realiza en nuestro país, y es muy costoso en el extranjero (de cien mil a ciento cincuenta mil dólares).

Otra preocupación médica es que estamos frente a un proceso de daño del hígado que se pudiera prevenir.

Comienza con una esteatosis hepática simple, luego aparece inflamación, surge la fibrosis o endurecimiento y finalmente la incurable cirrosis hepática (CH). En el caso de los alcohólicos que desarrollan una CH alcohólica, si abandona el consumo del tóxico puede vivir un promedio de tres a cinco años.

Concepto

La esteatosis hepática no alcohólica (EHNA o NASH) se considera una complicación necroinflamatoria de una esteatosis hepática persistente. Dicho en otras palabras, después de que aparece grasa en el hígado las cosas se complican seriamente.

Las causas principales de la EHNA se considera en especial vinculada a la presencia del Síndrome Metabólico, que es una mezcla de diversos factores vinculados con la obesidad, diabetes, aumento de las grasas sanguíneas, presión alta y problemas relacionados con la insulina, que consisten en que se produce gran cantidad de insulina (hiperinsulinismo) y el no cumplimiento de la función de esta hormona de “quemar” normalmente el azúcar.

Otras causas detectadas se corresponden con enfermedades gastrointestinales, pérdida rápida de peso, desnutrición aguda, algunos medicamentos, el hígado graso del embarazo, algunas intoxicaciones por sustancias químicas y causas desconocidas.

Síntomas y signos de esta enfermedad

* El 50 a 75 % de las personas afectadas no tienen síntomas.

Otros tienen síntomas inespecíficos, como decaimiento, dolor debajo de la costilla derecha o hipocondrio derecho (de 30 a 40%).

En otros se detecta el crecimiento del hígado o hepatomegalia, incluso sin tener ninguna queja.

Hay pacientes que llegan al médico internista con serios síntomas de mal funcionamiento hepático o hepatopatía avanzada.

Diagnóstico

El hecho de que haya enfermedades que evolucionen de forma callada y lenta, y de que cuando se manifiestan están tan avanzadas que muy poco puede hacerse por el paciente, obliga a cuidar nuestra salud realizándonos chequeos médicos periódicos, y en especial aquellas personas que tienen historia familiar o personal de enfermedades crónicas o hepáticas.

Por la anterior razón y por el hábito tradicional de la especialidad, es que todos los médicos internistas siempre debemos buscar complicaciones hepáticas en nuestros pacientes. De allí la importancia de un buen interrogatorio para identificar los principales factores de riesgos de enfermedad hepática como: alcohol, fármacos (anticonceptivos, amiodarona, corticoides, tetraciclinas, nifedipina, etc.), hábitos personales, actividad sexual, viajes, drogas inyectadas, cirugía reciente, transfusiones de sangre, convivencia con personas ictéricas y antecedentes familiares.

El examen físico minucioso complementa el estudio que se apoyará, además, en los resultados de laboratorio.

El ultrasonido o ecografía nos ayuda en parte al diagnóstico, pero no distingue del hígado graso simple de los casos complicados.

El diagnóstico de certeza lo brinda la biopsia hepática que nos ayuda a definir la fase de la enfermedad y la gravedad de las lesiones.

¿Quiénes corren más riesgos de complicarse?

Entre todos los pacientes que están afectados por hígado graso, algunos tienen más posibilidad de desarrollar fibrosis o endurecimiento del hígado, y se considera que los factores de riesgos aumentados para tal condición son:

* Edad mayor de 45 años.

* Alteración de las pruebas hepáticas.

* Obesidad con índice de masa corporal mayor de 30
.
* Diabetes tipo 2.

* Aumento de los triglicéridos de la sangre.

* Enfermedades asociadas.

Tratamiento
En esta enfermedad como en muchas dolencias crónicas, se confirma que es mejor una onza de prevención que una libra de curación.

Algunos fatalistas comentan que si se puede llegar a tener cirrosis hepática sin beber guaro, entonces, lo mejor es consumir alcohol. Concepto equivocado, porque si la persona presenta los factores de riesgos asociados a hígado graso, con más velocidad y en menor tiempo va a destruir su hígado.

La parte fundamental del tratamiento de la esteatosis hepática es la reducción de peso y el ejercicio, lo cual a menudo es difícil lograr en muchos pacientes. Las alternativas de estos pacientes:

* Dieta hipograsa y sin azúcar

* Reducción de peso: orlistat, cirugía bariátrica.

* Combatir la resistencia a la insulina: derivados de la tiazolidine diona (pioglitazona y rosiglitazona).

* Antioxidantes: vitamina E

* Hipolipemiante: Estatinas

* Acido ursodesoxicolico (Ursobilane): mejora las enzimas hepáticas en múltiples hepatopatías.

Aspecto de un hígado sano o normal

En la gráfica se muestra un hígado sano (healthy), el cual se convirtió en una cirrosis hepática y puede observarse que se ha reducido de tamaño, está fibroso, duro, y no cumple su función como órgano que sostiene la vida del ser humano.

En nuestro país mueren cada año no menos de 300 personas por cirrosis hepática, la mayor parte, por consumo alcohólico. Cuando se hace el diagnóstico de cirrosis hepática la esperanza de vida con buena atención médica es de un promedio de cinco años.

END 27 de Septiembre de 2010

http://impreso.elnuevodiario.com.ni/2010/09/27/especiales/132827

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