Foro Medico Nicaraguense

Por la Instalación del Colegio de Médicos y Cirujanos de Nicaragua


Dr. Frank Cajina Gómez. Pediatra-Neonatólogo, Jefe de Neonatología, Hospital Regional de Matagalpa http://palimpalem.com/3/drfcajina

Diariamente mueren 1500 mujeres debido a complicaciones del embarazo y el parto. Se calcula que en 2005 hubo 536 000 muertes maternas en todo el mundo. La mayoría correspondió a los países en desarrollo y la mayor parte de ellas podían haberse evitado (1). La mejora de la salud materna es uno de los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) adoptados por la comunidad internacional en la Cumbre del Milenio de las Naciones Unidas, celebrada en 2000. El ODM 5 consiste en reducir, entre 1990 y 2015, la razón de mortalidad materna (RMM) en tres cuartas partes. Sin embargo, entre 1990 y 2005 la RMM sólo disminuyó en un 5%. Para alcanzar el ODM 5 hay que acelerar los progresos.

¿Cuál es su impacto en la niñez?

Los hijos huérfanos de madre, tienen 3 a 10 veces mas probabilidades de morir en los dos años siguientes que los niños que cuentan con ambos padres (OMS, 1998). UNICEF y sus aliados mundiales definen a un huérfano como un niño o niña que ha perdido uno o ambos progenitores. De acuerdo con esa definición, en 2005 había más de 132 millones de huérfanos en África subsahariana, Asia y América Latina y el Caribe. Esa cifra comprendía no sólo a los niños y niñas que habían perdido ambos progenitores sino también a los que habían perdido el padre pero no la madre, o que eran huérfanos de madre pero tenían padre.

Para quienes hacemos salud pública, el concepto de muerte materna es mucho más amplio que el meramente técnico, ya que una muerte materna significa el desequilibrio del núcleo familiar, que deja en la orfandad a una familia entera. Sabemos, por ejemplo, que los niños huérfanos tienen mayor riesgo de enfermar y de morir que aquellos que tienen a su madre enferma o discapacitada. Por lo que este problema es, además de un problema de salud pública, un imperativo ético por resolver (2,3).

Esta población de niños está en una franca desventaja, porque la madre en estos hogares era el eje del hogar y su muerte biológica se ha convertido en una muerte social y de la familia, pues se perdió la integración familiar. La nueva familia se condiciona a un mayor hacinamiento, menores posibilidades para asistir a la escuela, mayor propensión a enfermedades, mayor riesgo de muerte, y desnutrición. Los niños huérfanos de madre están más propensos a no recibir asistencia médica oportuna y educación a medida que crecen (3,4,5).

Esto fue demostrado en un estudio realizado en Bangladesh, el cual mostró que cuando una madre muere, sus hijos (y especialmente las hijas) tienen mayor probabilidad de morir que otros niños cuyos padres están ambos vivos. El estudio evaluó las muertes por cada 1,000 niños, agrupados de la siguiente forma: si estaban vivos los padres o había fallecido uno de ellos y se concluyó que cuando ambos padres estaban vivos murieron 28 niños y 41 niñas, cuando muere el padre fallecieron 31 niños y 55 niñas, y al fallecer la madre murieron 80 niños y 190 niñas, esto manifiesta que en algunos casos se cuadruplicó la muerte de los niños o niñas (6).

Además de todo esto a muchas de estas niñas se les prepara de forma indirecta para que en el futuro tengan pareja más tempranamente y sean madres a temprana edad, porque están asumiendo el rol de la madre que falleció y son responsables de los cuidados de sus hermanitos y las atenciones del padre. Inician relaciones sexuales antes de los 16 años y con mayor riesgo de abuso. La condición socioeconómica de estos niños huérfanos los pone en alto riesgo de morbi-mortalidad (3,4,7).

La muerte de la madre debe verse como una tragedia social porque esto ha provocado que otros hogares adopten a esta familia completamente, desde los niños hasta el padre de familia. Esto ha generado cambios en el estado de ánimo de los niños, porque según reporte de sus familias estos niños comen menos, lloran más, están deprimidos, algunos de ellos pasan ansiosos porque creen que la madre se perdió y cada vez que el padre va a trabajar piensan que él también se va a perder y quedan llorando en la casa, otros dentro de su ingenuidad salen a llamar a la madre al solar y le gritan que si ella vuelve se van a portar bien. Tampoco alguien se toma un tiempo para explicarles sobre la muerte de la madre y estos niños, en su mayoría probablemente por su corta edad, no entienden que su madre murió. Ellos piensan que su madre está viva, trabajando, o que está en el pueblo más cercano comprándoles ropa, comida o juguetes. Además, estos niños no tienen ningún tipo de atención especial para explicarles sobre lo ocurrido y mucho menos se les brinda un mejor trato; al contrario, las familias que se han hecho cargo de ellos manifiestan que son una carga, porque están viviendo en la misma casa más miembros y se cuenta con el mismo ingreso económico de antes (4).

La tragedia de la muerte materna no termina con el fallecimiento de la mujer, si no que continúa con el sufrimiento y el alto riesgo de enfermar y/o morir de los hijos que le sobreviven. Los niños huérfanos de madre, son propensos a no recibir asistencia médica y educación suficiente a medida que crecen (5).

Este problema de los niños huérfanos de madre presenta varios desafíos serios a los pediatras y otros profesionales de salud que son responsables de la atención de los niños y su bienestar. Sin embargo, estos desafíos no se limitan al sector de la salud (3).

*Resumen de la conferencia impartida el 23 de septiembre de 2010, en el XIII CONGRESO MÉDICO DEL NORTE, Matagalpa.

REFERENCIAS

(1) Maternal mortality in 2005.Estimates developed by WHO, UNICEF, UNFPA and The World Bank. Ginebra, Organización Mundial de la Salud, 2007.

(2) Ruiz Matus C. Salud materna: necesidad de establecer alianzas. PerinatolReprodHum 2005;19:1-3.

(3) Gracey M. Orphaned and vulnerable to infection, undernutrition and early death: increasing threats to infants and children. Acta Paediatr 93:8-9;2004.

(4) Ramírez Mejía F, y col. Impacto de la mortalidad materna en la familia, especialmente en la niñez, de occidente de Honduras. Rev Med Hond 2003;71:114-122.

(5) Case A, Ardington C. The impact of parental death on school outcomes: longitudinal evidence from South Africa. Demography. 2006 Aug;43(3): 401-20.

(6) Chatterjee M. Indian Women: Their Health and Productivity. World Bank Discussion Paper 109,Washington, DC: 1991.

(7) Goldberg R. Orphan Status and Age at Sexual Debut in Kisumu, Kenya. Departmentof Sociology, Brown University. ã2008.

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