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Delito comisito o imprudente, caso Anestesióloga liberada - END 26 de enero del 2011

Delito comisito o imprudente, caso Anestesióloga liberada


Lic. Moisés Mejía Paz.* | Opinión 



 

 

La sala penal del Tribunal de Apelaciones resolvió anular el juicio en contra de la Anestesióloga  Auxiliadora de la Concepción Rodríguez Zapata, el viernes 21 de enero del año dos mil once. La imputada participó en la intervención quirúrgica  en la que falleció la señora Alicia Fernández Romero, la relación fáctica de la acusación fiscal refiere que la víctima fue operada en una clínica en la que se deja claro que no presta las condiciones para intervenir quirúrgicamente a ningún paciente en una cirugía mayor, el mismo libelo acusatorio narra que la víctima había sido intervenida quirúrgicamente en dos ocasiones anteriores en menos de cuarenta días en la misma clínica, y que el quince de abril del dos mil diez se encontraba el médico Edgardo Morales, quien realizaría la cirugía, quien a su vez contrató (US 200 dólares) como anestesióloga a la imputada Rodríguez Zapata para que asistiera dicha operación de acuerdo con su campo de trabajo (anestesióloga) su rol consistió en colocar un catéter en la espalda y así poder obtener un bloqueo epidural, de no lograrse esta intervención adecuadamente tendrían consecuencias desastrosas, tal y como sucedió, hasta aquí fue la participación que tuvo la imputada Rodríguez Zapata, posterior a la colocación del catéter se procedió a suministrar los medicamentos anestésicos y una vez culminadas se procede a la realización de liposucción y abdominoplastía, culminada la cirugía se procede a la administración de medicamentos (anestésicos) esta vez por parte del Dr. Morales, a partir de este momento la paciente muestra complicaciones y entra en un paro cardiorrespiratorio, inmediatamente procede el Dr. Morales y la anestesióloga a dar maniobras de resucitación cardiopulmonar sin obtener resultados.
Posteriormente llegaron a la clínica dos médicos de confianza del Dr. Morales que fueron llamados para tratar a la paciente, ellos son Yadira Baca, anestesióloga, y Martin Becket, anestesiólogo e intensivista, quienes lograron estabilizar los latidos de forma irregular a la víctima, luego ordenaron trasladar a la paciente al Hospital Lenín Fonseca, en el que en días posteriores falleció.


Hasta aquí es un extracto de la relación de fáctica extraída de la acusación fiscal, de ahora en adelante nos ocuparemos del caso desde la materia jurídico- penal tratando de comprender esta situación y  hacer un análisis jurídico de este caso concreto. La acusación fiscal calificó legalmente como delito de “Homicidio por comisión por omisión en forma de participación de coautores directos” de conformidad arto. 23, 41, 42, 72 y 138 del Código Penal vigente de Nicaragua, desde aquí  me di cuenta del poco discernimiento que tiene el representante fiscal de la figura delictiva de Homicidio en comisión por omisión en la que concurre el elemento subjetivo de “dolo eventual” ya que en materia de delitos imprudentes y de delitos con elemento subjetivo de dolo eventual no se admite la coautoría como forma de participación, antes de entrar en materia, voy a citar lo que los especialistas en la materia exponen sobre los delitos comisivos.


El ilustre catedrático y mi maestro el Dr. Manuel Aráuz Ulloa, quien realizó su tesis doctoral sobre los delitos comisivos, refiere al respecto: en una primera aproximación  define el delito de comisión por omisión: “como la producción de un resultado penalmente típico que no fue evitado por quien pudo y debía hacerlo, es decir, por quien tenía la capacidad y el deber jurídico de actuar en evitar el mismo, cita a (Jescheck). Uno de los problemas del delito impropio  es que  se trata de un “delito de resultado cuya particularidad radica en que el resultado típico no se produce por una acción, sino que deja de evitarse por la omisión de una acción posible para el autor”.


Las clasificaciones bipartita de los delitos omisivos distinguen entre: omisiones puras o propias (delictaomissiva) y omisiones impropias o delitos de comisión por omisión (delictacommissiva per omissionem). Las primeras, exigen una determinada actividad y se agotan en el simple incumplimiento de la misma, es decir, que en ellas es intrascendente su eficacia causal; las segundas requieren una actividad orientada a la evitación de un resultado, en estos delitos la omisión opera como una condición negativa que no impide el resultado (Rodríguez Mourullo, 1966:74 La omisión de socorro en el código penal.


La coautoría es una forma de participación en un delito, no es más que el reparto de  funciones previo de dos o más personas y la intervención directa en el hecho, todo de conformidad con la teoría del dominio del hecho, es por tal razón que la coautoría solo opera en los delitos dolosos, donde se tiene el conocimiento  previo en irrespetar la norma y voluntad  de hacerlo, eso es lo que doctrina penal llama elemento cognitivo y volitivo. 


La acusación fiscal expresa dos aspectos que desde mi punto vista son torales: la primera es una alusión a un delito imprudente  cito textualmente “la acusada Rodríguez Zapata administra medicamentos anestésicos a la víctima faltando al deber objetivo de cuidado que se debe al momento de la introducción y aplicación de los médicos anestésicos”  la segunda que el Dr. Morales se rehúsa en un primer momento a trasladar a la paciente a un centro hospitalario para brindarle un atención de cuidados intensivos adecuados. Del primer aspecto se deduce la confusión que existe entre delitos comisión x omisión y un delito imprudente, porque en el delito imprudente el elemento fundamental es faltar al deber de las normas objetivas del deber de cuidado, lo cual no hace pensar que en tal situación estamos ante un Homicidio imprudente por parte de la actuación de la anestesióloga. Un segundo aspecto es que el Dr. Morales se rehúsa a brindar la atención adecuada a la paciente posterior a la complicación medica aun sabiendo que eso puede culminar en un resultado como la muerte, eso me da la pauta a pensar que por parte de este imputado nos encontramos a un deber de evitación de resultado, es decir ante un delito de homicidio en comisión por omisión.


Pero la situación no es tan fácil, ya que si el curso causal del Dr. Morales es superado por la imprudencia de la anestesióloga, evidentemente estamos ante una sola figura delictiva de homicidio imprudente, por otra parte, si el curso causal de la anestesióloga  es un superado por no evitar el resultado por parte del otro imputado(Morales) estamos ante un delito de comisión, por supuesto esto debe ser debatido en el proceso penal con los fundamentos probatorios.


Lo que no es posible aceptar es la calificación jurídica homicidio en comisión por omisión en coautoría, sería equivalente a decir que ambos médicos se pusieron de acuerdo para cometer un delito imprudente o que en algún momento previeron la posibilidad de cometer un delito comisivo donde solo interviniera una persona, eso me recuerda una frase de mi abuela “eso es un sancocho”, refiriéndose a algo inadmisible.
Sin duda, revela el anémico análisis del fiscal al elaborar su teoría del caso conforme a la teoría general del delito y peor aún la decisión del judicial que condenó a la imputada. Algunos se preguntarán: ¿qué importancia tendrá la calificación de un delito o de otro? El nivel de reproche que tiene un delito doloso es mayor que un imprudente, puesto que en el primero se tiene la voluntad de realizar el hecho y el otro se realiza bajo un descuido o inexperiencia, que posteriormente se reflejará en un pena mayor, en el caso que nos ocupa calificar por el delito de Homicidio imprudente significa un delito menos grave en el que eventualmente se pueden admitir los hechos, gozar de los beneficios de la suspensión de la condena y gozar de libertad.


La frontera que delimita el dolo eventual y la imprudencia consciente es que el dolo eventual  debe tener el elemento voluntad aunque sea menos intensa, por tal razón considero que la decisión del Tribunal de Apelaciones es acertada en cuanto la anulación, acorde con la Teoría General del delito. 



*Especialista en Derecho penal y procesal penal UCA.

 

 

END 26 de Enero de 2011

 

http://www.end.com.ni/opinion/93157

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Comentario

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Comentario de Salomòn Ibarra el enero 25, 2011 a las 12:25pm
Muy muy muy acertada la opiniòn y aclaraciòn del maestro Moisès Mejìa. Solamente una observaciòn, es que los mèdicos, ejercezemos una carrera de vocaciòn, humanista, con el fin de preservar la vida siempre. No cabe pensar que un mèdico quiera hacer daño a un paciente, en ese sentido la comisiòn por omisiòn y que lleva al dolo, es una figura dràstica para juzgar al mèdico. En el caso particular es posible que en un momento de tensiòn  ante la urgencia que se presentaba se optò por continuar relizando medidas de preservaciòn de la vida en la sala donde estaba la paciente a tal punto que se solicitò la presencia del intensivista, y es lo que hace que en un primer momento se retrase el traslado de la paciente a una unidad de mayor resoluciòn. Las normas establecen siempre tratar de estabilizar una paciente antes de un traslado. En todo caso la paciente fue trasladada posteriormente, no se omitiò.

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