Foro Medico Nicaraguense

Por la Instalación del Colegio de Médicos y Cirujanos de Nicaragua

Psicoterapia        

           Aunque los tratamientos farmacológicos son la base del tratamiento del trastorno bipolar, el apoyo y la psicoterapia son importantes. Son quizá intervenciones terapéuticas adicionales indispensables para esta enfermedad. Esto es, en gran medida lo que es la psicoterapia: ni interpretar sueños, ni dar consejos, ni ciertamente dar todas las respuestas, sino proporcionar buena información, retroalimentación objetiva y sólida motivación en una forma de apoyo confidencial.

Cerebro y Mente

          La enfermedad maniaco-depresiva llegó a llamarse una enfermedad psiquiátrica funcional a principios del siglo XX. Tras el descubrimiento de las causas biológicas de enfermedades mentales tales como el cretinismo (retraso mental debido a deficiencia de la tiroides) las enfermedades psiquiátricas se dividieron en dos categorías: orgánicas y funcionales. Las enfermedades orgánicas psiquiátricas eran enfermedades “reales” causadas por gérmenes o niveles anormales hormonales, o algo más que podía verse en el microscopio o medido en un examen de sangre. En las enfermedades funcionales, por otro lado, se asumía que no había nada malo con el funcionamiento del cerebro en un sentido físico. Los pacientes con la enfermedad maniaco depresiva o esquizofrenia tenían alguna clase de reacción anormal a los eventos de la vida.

          Entonces llegó la pregunta: ¿por qué algunas personas tienen estas reacciones anormales mientras que otras no? Fue en este punto en el que el intento de entender y tratar estas enfermedades se alejó de la medicina hacia la psicología. Sigmund Freud pasó su vida tratando y buscando comprender a los pacientes que eran infelices en sus relaciones, decepcionados de sí mismos por las decisiones que habían tomado, quizás confusos y ansiosos sobre las decisiones que tenían que tomar. Freud y sus seguidores desarrollaron un sistema sofisticado para entender el comportamiento humano, basado en la comprensión del desarrollo de la niñez. Elaboraron tratamientos que consistían básicamente en ayudar a los pacientes a entenderse mejor, dejar ir los resentimientos, culpas y miedos enraizados en el pasado y aprender mejor, una mayor cantidad de mecanismos maduros para salir adelante. Este enfoque ha sido llamado psicología dinámica o psiquiatría y está basada en la creencia de que la vida mental se entiende mejor como una interrelación dinámica entre emociones e intelecto, circunstancias actuales y recuerdos inconscientes de experiencias pasadas y muchos otros factores psicológicos.

          Los practicantes de la psicoterapia dinámica pronto descubrieron que no resolvía los síntomas de las enfermedades como la esquizofrenia o el trastorno bipolar.

          Luego vino una revolución: el litio, la cloropromazina y llegaron otros medicamentos efectivos para enfermedades “funcionales”.

          En los setenta, las personas con trastorno bipolar y esquizofrenia dejaron a los psicoterapeutas que los habían estado culpando a ellos y a sus familias por su enfermedad y buscaron otra clase de médico: el psiquiatra biólogo, el fármaco terapeuta, alguien que los tratara como personas reales lidiando con una enfermedad “real”. Durante un tiempo hubo una especie de ruptura en la Psiquiatría entre aquellos que creían que la psicología dinámica explicaba mejor las enfermedades mentales y aquellos que creían que la biología era la llave que abriría la puerta a los misterios de los desórdenes psiquiátricos.

          La psiquiatría dinámica estaba” basada más en teoría de la literatura del siglo XIX que en la Medicina”. Los psiquiatras biólogos eran “recetadores de píldoras” quienes ni hablaban con sus pacientes y no tenían aprecio por la experiencia humana. En pocos departamentos de universidades se enseñaba a sus residentes que las experiencias mentales no eran ni una serie de reacciones químicas, ni simplemente una colección de pensamientos y sentimientos relacionados dinámicamente, sino ambos. Afortunadamente esa división ha sido superada en su mayor parte e incluso los más ardientes psiquiatras biólogos comprenden que el entendimiento psicodinámico del paciente siempre es importante.

          La variedad de tratamientos psicológicos disponibles se ha ampliando de forma amplísima en los últimos veinticinco años. Se han desarrollado técnicas que trabajan con problemas en particular. Algunas definitivamente no son “terapias” en el sentido tradicional: son grupos de apoyo formados por individuos que se ofrecen guía y soporte unos a otros y que incluso no tienen un terapeuta. Es más, existen numerosas investigaciones sobre qué tratamiento psicológico trabaja mejor para qué problema.

¿Qué Puede Hacer la Terapia?

          Hoy en día nadie pensaría en recomendar el apoyo o la terapia como el único tratamiento para el trastorno bipolar; el hacerlo constituiría una mala práctica de la medicina. Pero como tenemos medicamentos altamente efectivos para esta enfermedad, algunos médicos y quizá muchos más pacientes les dan la espalda al apoyo y la terapia y enfrentan la enfermedad como un problema “químico” puro que tiene una solución puramente “química”. Esto es un error, por varias razones.

          Primero: El diagnóstico del trastorno bipolar es inevitablemente un evento traumático, no sólo para los pacientes sino también para los miembros de su familia. Los términos vagamente familiares de depresión-maniaca y los más familiares como enfermedad mental conjuran toda suerte de ideas y sentimientos confusos. “¿Por qué me tuvo que pasar a mí?” (O quizás “¡esto no me puede estar pasando a mí!”) y “Mi vida ya nunca será la misma” y “¿de quién es la culpa?” son sólo algunos de los pensamientos y preocupaciones que comienzan a revolotear por la mente de las personas afectadas por este diagnóstico. Recordemos que describí a la terapia como: “proporcionar buena información, retroalimentación objetiva y sólida motivación en una forma de apoyo confidencial”. Resulta obvio que esta clase de tratamiento psicológico será necesario y muy útil. Hay investigaciones que sugieren que el primer año después del diagnóstico del trastorno bipolar es un tiempo crucial para las personas con el trastorno y la educación, apoyo y motivación que proporciona la psicoterapia es muy importante para tener éxito en el tratamiento largo plazo.

          Otro evento traumático al que las personas con trastorno bipolar enfrentan es la recaída. El manejo del trastorno bipolar está todavía muy lejos de ser perfecto y a pesar de los mejores esfuerzos, las recaídas pueden ocurrir, y ocurren. Muchos pacientes sienten que han vuelto a empezar y están “en su primer año” se culpan a sí mismos, a sus medicamentos o a su doctor; se enfadan, se decepcionan y están confundidos sobre qué hacer. De nuevo el apoyo psicoterapéutico ayuda a poner las cosas en perspectiva, superar la contrariedad y continuar.

Psicoterapia de Grupo

          La psicoterapia puede ser muy efectiva en un grupo. El terapeuta guiará al grupo hacia el camino del aprendizaje para ayudar a resolver problemas –y no sólo desahogarse-. Ver cómo otros están manejándolos o fracasando en sus estrategias para resolver sus problemas es una excelente forma de convertirse en una persona capaz de resolver los propios de problemas y los de otros.

          Los grupos tradicionales de psicoterapia están formados por personas con una variedad de problemas. Sin embargo, en el tratamiento del trastorno bipolar se ha encontrado que los grupos homogéneos (todos los miembros con trastorno bipolar) se han estudiado más y resultan ser mucho más efectivos. Varios estudios muestran que los pacientes con trastorno bipolar en terapia de grupo tienen menos recaídas y mejoran su productividad en el trabajo o la escuela. La investigación sugiere que los aspectos compartidos del problema parecen ser muy importantes para la experiencia terapéutica. Las personas con trastorno bipolar que están en grupos con otros pacientes con trastorno bipolar reportan que el consejo práctico que reciben sobre cómo vivir con el desorden, de cómo afecta sus relaciones y actitudes es muy valioso y que la guía que reciben de los miembros del grupo se percibe como de gran ayuda. Este aspecto de terapia de grupo –compartir y aprender uno del otro –es la base de otra clase de terapia, una que no requiere terapeuta: grupos de soporte de amigos.

Terapia Individual para la Depresión

          Los tratamientos farmacéuticos disponibles para la fase depresiva del trastorno bipolar son mucho menos que perfectos. Los estabilizadores del ánimo no son siempre muy buenos antidepresivos y los medicamentos antidepresivos conllevan el riesgo de precipitar la manía o acelerar la frecuencia de los ciclos. La psicoterapia tiene un récord probado como ayuda para la depresión.

          En la década de los sesenta el Doctor Aarón Beck y sus colegas desarrollaron una teoría sobre tratamiento psicoterapéutico para la depresión llamado: “terapia cognitiva”. Este tipo de psicoterapia ha sido investigada en mayor profundidad que muchas otras y se ha probado ser de gran ayuda con los síntomas de la depresión. En algunos estudios –aunque en otros no, -se ha encontrado que, para algunos pacientes, trabaja tan bien, e incluso mejor, que los medicamentos antidepresivos.

          La teoría de la terapia cognitiva sostiene que las personas que están deprimidas crónica, o frecuentemente han desarrollado una especie de visión distorsionada de ellos mismos y del mundo, y han adoptado ciertos patrones de pensamiento y reacción que perpetúan sus problemas. El énfasis en pensar o cognición le da su nombre a la teoría y a la terapia. Las personas deprimidas tienden a: (1) pensar negativamente sobre sí mismas, (2) interpretar sus experiencias de forma negativa y (3) tener una visión pesimista del futuro. La teoría cognitiva llama a esto la “tríada cognitiva”. La teoría propone además que todo este pensamiento negativo causa que una persona desarrolle un repertorio de hábitos mentales llamados “esquemas” o “pensamientos automáticos negativos” que saltan a la acción y refuerzan el pensamiento negativo.

          Parte del tratamiento es para los pensamientos negativos automáticos que interfieren con los medicamentos. Por ejemplo, si una persona con trastorno bipolar está afectada por el pensamiento negativo: “tomar medicamentos para estabilizar el ánimo es signo de debilidad” cada vez que ingiera su dosis de litio estará tratando de evitar esa dosis o dejar de tomarla por completo. La terapia cognitiva trabaja con las barreras psicológicas al tratamiento adecuado remplazando pensamientos negativos automáticos con pensamientos realistas.

          La terapia cognitiva ha probado ser efectiva en el tratamiento de la depresión. Es obvio que no remplaza el tratamiento con medicamentos del trastorno bipolar, pero quizás más que cualquier otra forma de psicoterapia, representa una gran promesa para los pacientes bipolares.

Nuevas Psicoterapias para el Trastorno bipolar

          Durante muchos años los psiquiatras, –y los terapeutas que trabajan tratando a pacientes con el trastorno bipolar, han tenido la impresión de que ocurren menos recaídas entre los pacientes que entienden mejor su enfermedad y su tratamiento, que trabajan para aprender a lidiar mejor con el estrés y las dificultades que todos están enfrentando, así como aquellos cuyos familiares están informados y los apoyan. Los psiquiatras han observado también que el estrés de la vida, las relaciones difíciles en el hogar e incluso perturbaciones de los ciclos de sueño parecen atraer a los síntomas e impactar el curso de la enfermedad. Sin embargo encuentran difícil persuadir a los pacientes –y algunas veces persuadirse a ellos mismos –que lo que se necesita es psicoterapia tradicional.

          Los psiquiatras han hecho su mejor esfuerzo invirtiendo tiempo con pacientes y sus familias para contestar sus preguntas sobre el trastorno bipolar y su tratamiento; tratando de persuadir a los pacientes con problemas maritales que se sometan a terapia marital; a los pacientes con problemas en su trabajo que busquen asesoría de carrera profesional y que aprendan a manejar el estrés; que cuiden sus hábitos de sueño y que se abstengan de situaciones de conflicto y dificultades mientras sea posible. Pero muchas de estas intervenciones consumen tiempo y son caras. Son difíciles de llevar a la práctica (“–Mantenerme lejos de las dificultades- ¿Cómo hago eso Doctor?”)

          Ahora varios equipos de investigación están desarrollando modelos de tratamiento de terapia psicológica para pacientes bipolares. Estos modelos toman en cuenta la investigación disponible sobre la clase particular de estrés que causa síntomas en pacientes bipolares e incorporan sus experiencias de clínicos que han tratado a una gran cantidad de pacientes bipolares. Estos tratamientos hacen énfasis en aspectos como la educación del paciente y sus familiares, en la enfermedad en sí misma, el manejo del estrés, la resolución de conflictos y en una especial atención a las tensiones familiares y relaciones maritales causadas por la enfermedad. Estos equipos están probando sus ideas con estudios clínicos de investigación bien diseñados y los resultados de estos estudios han sido muy alentadores.

          Éstos difieren de la psicoterapia tradicional de varias maneras. “En La psicoterapia tradicional”; el paciente y el terapeuta trabajan en los temas que plantea el paciente (“Quiero aprender a tomar mejores decisiones en mis relaciones”) y el tratamiento tiene un principio y un fin: el paciente está en terapia tanto como crea que le es beneficioso y tenga un problema sobre el cual trabajar.

          En cambio en estos nuevos tratamientos. El enfoque varía ligeramente en los dos modelos actuales: uno se enfoca hacia la educación familiar y la comunicación y la otra en la regularización del estilo de vida y manejo del estrés. En ambos casos de tratamiento casi siempre el terapeuta tiene como meta desarrolla soluciones concretas a problemas reales, aprender de ellos y dominar nuevas técnicas de solución de problemas. Como el paciente no siempre trae “asuntos”” a la terapia, hay un tiempo específico para el tratamiento, el trabajo principal del tratamiento termina en un periodo de tiempo específico, aunque hay una fase de “mantenimiento” que puede ser indefinida.

          El Manejo del Comportamiento Familiar para el Trastorno bipolar se basa en la familia del paciente como una unidad. Es un modelo que hasta cierto punto ha crecido fuera de la investigación, mostrando que los pacientes con esquizofrenia tuvieron más recaídas de la enfermedad si había conflictos y estrés en casa y dentro de la familia. Esta terapia hace hincapié en el apoyo familiar. Es prioritario educar al paciente y a los miembros de su familia sobre los síntomas del trastorno bipolar y sus tratamientos, enfatizando que el trastorno bipolar es en verdad una enfermedad y que sus síntomas no están bajo control voluntario. Se llevan a cabo sesiones familiares para identificar dificultades y conflictos dentro de la unidad familiar –ya sea causados por la enfermedad o bien por otros factores o situaciones preexistentes. Se presentan y se practican las técnicas de solución de conflictos y problemas y se desarrollan habilidades saludables de comunicación a través de ejercicios específicos.

          La Terapia Interpersonal y de Ritmo social pone más énfasis en los pacientes como individuos y en su “ritmo social”. Basado en la observación de que la privación de sueño y otras perturbaciones de los ritmos del cuerpo pueden provocar los síntomas, este tratamiento se basa en el manejo de la estabilidad y el estrés. Implica llevar un registro diario de los estados de ánimo del paciente y también de su rutina diaria con una clase de lista de actividades llamada “medida del ritmo socia”l.

          En sus sesiones, el paciente y su terapeuta revisan estos diarios y también el “inventario interpersonal” del paciente (una lista de las personas en la red social del paciente) con la óptica de identificar conflictos y estrés en las relaciones. El terapeuta y el paciente trabajan para identificar estrés emocional o físico y factores en el ambiente que perturban el ritmo diario y la estabilidad emocional. La meta es “encontrar un balance saludable entre la estabilidad del ritmo diario, la actividad social, la estimulación social y los estados de ánimo”. Por primera vez, la investigación en los tratamientos psicoterapéuticos está siendo tan científica como la de los tratamientos médicos de este trastorno. Estos tratamientos son quizá más preventivos que los otros y puede pensarse que proporcionan inmunización psicológica contra problemas futuros, así como formas para manejar los actuales.

Psicoterapia Individual “Tradicional”

Vistas: 303

© 2017   Creada por Jaime Espinosa.   Con tecnología de

Insignias  |  Informar un problema  |  Términos de servicio