Foro Medico Nicaraguense

Por la Instalación del Colegio de Médicos y Cirujanos de Nicaragua

La tecnología sigue avanzando a un ritmo frenético, y el uso que empresas y usuarios hacen de ella, también. Y a la vez las tendencias y los caminos que las TIC marcan empiezan a crear claramente hábitos entre los beneficiarios finales de la misma. Y esos beneficios y beneficiaros se acercan cada vez más al mundo de la salud, y por consiguente, de la eSalud.

En 2013, los expertos en eSalud ya preveían que los wearables serían una tendencia al alza en 2014, solo hacía falta esperar si realmente iban a aterrizar y ser aceptados por los consumidores como algo positivo que les puede aportar algo. Por ello, con 2014 pasando su ecuador, nos preguntamos si realmente los wearables se están sirviendo de algo a la eSalud o de momento son una moda, ya veremos si pasajera, o un postureo tecnológico, en un mundo llenos de postureos genéricos.

Para avanzar en nuestra reflexión inicial nos focalizamos, lo primero de todo, en aclarar el témino. Precisamente wearable, aunque cada día más presente, puede sonar a chino todavía a muchas personas. Wearable (¡Ojo! no wereable), traducido literalmente significaría 'ropa ponible', lo que da lugar al término 'ropa tecnológica', el más adecuado, y que apenas se usa, ya que la voz inglesa de momento se impone, como suele pasar en muchos casos.

Los wearables entonces se pueden definir como 'tecnología ponible' un término (no muy agraciado y que no suena del todo bien) que alude a prendas de vestir o complementos que incorporan elementos tecnológicos a través de dispositivos electrónicos miniaturizados que un usuario puede llevar junto a la vestimenta, por encima o incluso por debajo.  Este matiz es importante, porque si no se puede incorporar a nuestro cuerpo como prenda o complemento, no es un wearable. Un eBook, una tablet, o una televisión, no es un wearable, porque aunque formen parte de nosotros, no son 'llevables'.

Tras esta definición, ¿podemos decir que un wearable es como un miniordenador que cuando lo llevamos encima captura un determinado tipo de datos o información que luego podamos usar para alguna función? La respuesta a esta pregunta es obviamente sí, es más, es incorporar un dispositivo de estas características como satélite al cuerpo humano, que nos aportará, si está bien diseñado, datos que puede ser muy válidos para nosotros mismos. Y ahí es donde encuentra sinergias con la eSalud.

Wearables y eSalud

Algo con estas características, tan cercano al cuerpo humano, no podía pasar desapercibido para la salud y los beneficiaros de ella: las propias personas. Los wearables se han destapado como una nueva vía para monotorizar, conseguir y almacenar datos de una persona durante un tiempo determinado que pueden ser válidos para mejorar su calidad de vida en un momento determinado. ¿Pueden ser por tanto aliados de la eSalud?

La respuesta de nuevo tiene nuestro 'Sí'. Tras un auge en los últimos años de las Apps, y en consecuencia de las Apps de salud (que todavía buscan su sitio y su techo) la tecnología wearable ha visto como es capaz de introducir muchas funciones de las Apps en las actividades del ser humano, de una forma fácil y accesible, adaptada a los tiempos y tendencias que corren, al hoy. Y por ese motivo está comenzando a estar cada día más presente.

De momento, se están introduciendo enfocadas a la monotorización y almacenamiento de datos (Fitness, ejercicio), como campo más relacionado con la salud. Existen ya prendas para monotorizar el corazón, brazaletes que calculan el nivel de estrés y la actividad calórica y física, cascos para optimizar la condición física y por supuesto gafas inteligentes como máximo exponente, entre otros wearables.

Sin embargo, la cuestión aquí no está en el hoy, sino en el mañana. ¿Podrán los wearables convertirse en relojes o pulseras que ofrezcan datos a tiempo real para personas enfermas con diabetes o fibrilación auricular? ¿Existirán pulseras que sean capaces de alertarnos de posibles melanomas y sirvana médicos y pacientes en su día a día? ¿Prendas que sean capaces de diagnósticas indicios de cáncers con éxito para conseguir un diagnóstico más temprano y que puedan ser usados por grupos de riesgo?  Es decir, ¿Podrán de ser complementos o prendas para ser artilúgios útiles que aporten valores añadidos a la salud del usuario que las usa en materia, por ejemplo, de prevención y que estén al alcance de los que lo necesiten? Esa es la sinergia que deben buscar los wearables con la eSalud.

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